El Hombre de la Areté

Camino a la excelencia, cumpliendo el mandato de Apolo en Delfos: Conócete a ti mismo.

Pocas son las personas que se toman el tiempo para hacer una inmersión hacia dentro de sí mismas, para reconocer lo que sienten e identificar la causa que lo provoca. En mi caso, desde hace un par de años he experimentado un despertar de conciencia que ha traído consigo muchos cambios: amistades o familiares con quienes ya no conecto, una transformación radical en la forma de relacionarme con las personas y con mi entorno, y el abrazo, cada vez más consciente, de la soledad, disfrutándola como un bien preciado. Entendí que la energía no se comparte con cualquiera. Pasar tiempo con alguien o hacer algo dejó de ser una mera distracción u ocio; ahora lo veo como un intercambio íntimo que involucra energía y tiempo, ambos irrepetibles.

Como parte de ese proceso, decidí abrir este espacio para mí: para permitirme conectar con mis sentimientos y pensamientos, y para estructurarlos de manera que funcionen como aprendizaje y se conviertan en alimento para crecer como persona.

La exploración interior y el auto-reconocimiento no son prácticas que suelan enseñarse. Generalmente aparecen a partir de experiencias (muchas veces dolorosas) y de la búsqueda de respuestas ante situaciones que nos rebasan. Es entonces cuando comenzamos a mirarnos hacia adentro. En este viaje, mi intención es aprender y compartir la experiencia de alguien que procura no separarse de su vertical; es decir, de alguien que busca siempre la verdad, o las verdades esenciales, aquello que, como concepto filosófico, se conoce como sophia perennis.

Posted in

Deja un comentario